Una pastelería en Tokio

En la entrada de hoy me apetece compartir contigo una pequeña y delicada obra de arte del cine japonés, esta película de la directora Naomi Kawase, cuenta la historia de Sentarô, quien regenta una pequeña pastelería de Dorayakis en una calle de Tokio, que a mi parecer es mágica no sólo por su luz sino por los preciosos cerezos que en ella se encuentran.

La historia gira entre tres personajes, Sentarô, el propietario, un callado tendero con un aire triste y solitario, Wakana, una joven estudiante que acude a diario a su pastelería quizás para escapar de su realidad, quizás para compartir sus silencios y la anciana Tokue, que es como un hada madrina en esta maravillosa fantasía.

Este film nos muestra como la felicidad se puede encontrar a través de lo cotidiano, lo insignificante… algo como el preparar un dorayaki, se convierte en una oportunidad de llenar esa tristeza y soledad que siente el corazón de Sentarô de alegría, el film pone en valor la importancia de las tradiciones, la naturaleza y su belleza, así como la ancianidad y la aceptación de la muerte, elementos muy importantes para la directora, ya tocados en sus anteriores filmes.

– Es importante tener una mentalidad más humilde y modesta-. Naomi Kawase

He escogido este film para compartirlo contigo porque me parece que rinde un homenaje a la primavera, despertar del letargo del largo invierno y sentir que cualquier cosa por sencilla que sea, – hacer dorayakis…  produce que disfrutes con intensidad, llenando tu espíritu, como le sucede a Sentarô gracias a Tokue.

¿tienes algún pequeño tesoro cinematográfico que compartir? ¿que sentimiento te provocó? estaré encantada de que lo compartas conmigo.

propósito – preparar unos dorayakis y compartir contigo la receta + fotografiar cerezos en flor.

Feliz día

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